Star Wars: Starfighter se prepara para romper con una de las constantes narrativas de la saga. La película, descrita como la primera entrega ambientada después de la trilogía de secuelas, transcurrirá en una galaxia sin un gobierno central ni una autoridad encargada de imponer el orden. Además, no contará con personajes heredados de las películas anteriores.
Shawn Levy, director y responsable del desarrollo del proyecto, ha explicado que la historia se alejará de los habituales conflictos entre repúblicas, imperios, rebeliones y nuevos regímenes. En su lugar, seguirá a Kade, el personaje interpretado por Ryan Gosling, durante una etapa marcada por la supervivencia y las aventuras a escala más personal.
Una galaxia sin autoridad central
Levy describió el momento histórico en el que se desarrollará la película como una época de desorden generalizado. «Este es un momento en la galaxia en el que no existe ningún tipo de autoridad gobernante ni de orden», afirmó.
En ese contexto, los habitantes de la galaxia tratarán de sobrevivir y salir adelante sin una estructura política capaz de imponer normas comunes. Kade procede «del lado equivocado de la galaxia», creció en un entorno de clase trabajadora y sin privilegios, y tiene «un poco de carácter». Su historia quedará ligada al caza estelar más rápido jamás construido.
La película no incluirá personajes heredados de la saga, una decisión que refuerza su intención de presentar un punto de entrada independiente. Aunque todavía no se conocen todos los detalles de la trama, la combinación de un protagonista sin conexiones familiares anunciadas y una galaxia sin gobierno apunta a una historia menos centrada en las grandes dinastías y en la continuidad política de las entregas anteriores.
El cambio frente a la historia política de Star Wars
Durante décadas, las principales etapas de Star Wars se han definido por transformaciones en el poder galáctico. La trilogía de precuelas muestra la caída de la República Galáctica y su sustitución por el Imperio. La trilogía original gira alrededor de la lucha de la Alianza Rebelde contra ese régimen. Más tarde, la trilogía de secuelas presenta el ascenso de la Primera Orden y la destrucción de la Nueva República Galáctica.
Los cambios de gobierno y de régimen han funcionado, por tanto, como uno de los marcos principales de la saga. Incluso cuando la historia se concentra en héroes concretos, sus conflictos suelen estar relacionados con una guerra que afecta a toda la galaxia o con la lucha por controlar sus instituciones.
Starfighter plantea una ruptura con ese modelo. La acción no partirá de una nueva lucha por el control de una autoridad galáctica, sino de un escenario en el que esa autoridad ya no existe. El conflicto podría desplazarse así hacia los territorios locales, las relaciones entre individuos y la necesidad de sobrevivir en un entorno sin una ley común.
La trilogía de secuelas y la búsqueda de una nueva dirección
El cambio también supone una respuesta a las críticas dirigidas a la trilogía de secuelas por repetir elementos asociados a las películas anteriores. Entre los ejemplos señalados se encuentran Starkiller Base, una nueva superarma capaz de destruir planetas; la historia de entrenamiento de Rey, vinculada a la de Luke Skywalker; y el regreso del emperador Palpatine, resumido en la frase «De alguna manera, Palpatine ha regresado».
Frente a esa repetición de conceptos conocidos, Starfighter prescindirá tanto de los personajes heredados como de un gobierno central. Esta decisión no confirma por sí misma todos los detalles de la historia, pero sí establece una diferencia clara con la estructura narrativa que dominó buena parte de las entregas anteriores.
La película llegará en un momento especialmente significativo para la franquicia. Star Wars celebrará su 50.º aniversario en 2027, año en el que también está previsto el reestreno de la película original tal como el público la vio en 1977. Esa versión no incluirá los efectos digitales añadidos posteriormente, mantendrá el momento en que Han Solo dispara primero y no llevará el subtítulo «Una nueva esperanza».
El vínculo con las influencias originales de George Lucas
La ausencia de una autoridad galáctica también conecta con algunas de las influencias que dieron forma a la Star Wars original. George Lucas se inspiró en su vida en Modesto, California, en las películas del Oeste y en el cine de samuráis.
Tatooine, con su justicia de frontera y sus comunidades alejadas de cualquier poder central, refleja varios rasgos del western. Han Solo, por su parte, fue concebido con características propias de un pistolero: un personaje independiente, pragmático y acostumbrado a resolver los problemas por su cuenta.
La influencia del cine japonés también fue decisiva. Lucas explicó que los Jedi estaban basados en la cultura samurái y que el trabajo de Akira Kurosawa influyó en su visión de la saga. De hecho, el director quería que Toshiro Mifune, colaborador habitual de Kurosawa, interpretara a Obi-Wan Kenobi.
Una galaxia más cercana a la frontera y al Japón feudal
El escenario de Starfighter puede leerse en relación con esos referentes. En el Viejo Oeste, las leyes que se aplicaban dependían en gran medida de cada pueblo o condado. No existía necesariamente una autoridad única capaz de imponer las mismas normas en todo el territorio.
Algo similar ocurría en el Japón feudal, donde los daimios controlaban territorios y ejércitos mientras el emperador desempeñaba principalmente un papel simbólico. En ambos casos, el poder estaba fragmentado y la vida cotidiana dependía de las autoridades locales, de las alianzas y de la capacidad de cada persona para proteger sus intereses.
Ese paralelismo ofrece la posibilidad de que la nueva película explore aventuras más locales y personales que los conflictos habituales por el destino de toda la galaxia. Sin embargo, esa es una posible consecuencia del planteamiento de Levy, no una confirmación de todos los acontecimientos de la película. Tampoco se ha establecido cómo funcionará exactamente ese nuevo orden ni qué grupos ocuparán el vacío de poder.
Lo que todavía no se sabe
Por ahora, se desconoce adónde conducirá a la galaxia este periodo sin gobierno central. También sigue sin resolverse cómo se relacionará el escenario de Starfighter con una posible Nueva Orden Jedi.
La descripción confirmada por Shawn Levy establece una ruptura política y narrativa: un universo sin una autoridad galáctica dominante, protagonizado por un personaje de origen humilde y sin personajes heredados. Las consecuencias más amplias de ese cambio, así como el rumbo que podrían tomar las historias posteriores, todavía están por determinar.

