Marvel ha convertido a Capitana Marvel en una nueva figura de hermana para Pícara. El cambio se produce en Captain Marvel: Dark Past #5, donde Carol Danvers y la mutante finalmente dejan atrás el conflicto que las enfrentó durante años y transforman su complicada historia en un vínculo familiar elegido.
Una reconciliación junto a la tumba de Joe Danvers
El número, escrito por Paul Jenkins y dibujado por Lucas Werneck y Rod Fernandes, muestra a Carol luchando contra Desecrator. Antes de recurrir a la fuerza, la heroína le ofrece varias oportunidades para poner fin al enfrentamiento de manera pacífica. Cuando esas opciones fracasan, Carol adopta su forma Binaria, derrota a su adversario y elimina las mejoras que aumentaban su poder.
La batalla también la obliga a revivir recuerdos profundamente personales. Después del combate, Carol visita la tumba de su padre, Joe Danvers, para cerrar esa etapa de su vida. Pícara llega al lugar acompañada por Emma Frost y le ofrece devolverle un recuerdo que había conservado durante años: el momento en que Joe le dijo a Carol que estaba orgulloso de ella.
Pícara había guardado esa memoria porque la experimentaba como si fuera una de las suyas. Sin embargo, Carol rechaza recuperarla y le dice que puede conservarla. El gesto permite que ambas acepten por fin el peso de lo ocurrido y, acto seguido, se abrazan como hermanas. No se trata de un parentesco biológico, sino de un vínculo emocional que redefine su relación.
Del enfrentamiento a una familia elegida
La reconciliación tiene un significado especial porque la historia entre ambas comenzó con una agresión que Pícara no controlaba. Durante su famoso enfrentamiento, la mutante absorbió involuntariamente los poderes, los recuerdos y parte de la identidad de Carol. Esa presencia permaneció en su conciencia durante años, convirtiendo el episodio en una fuente constante de culpa y tensión.
El nuevo vínculo no borra ese pasado ni simplifica sus consecuencias. En cambio, permite que las dos personajes lo integren en una relación de confianza. Carol acepta que Pícara conserve el recuerdo de Joe y, con ello, reconoce la conexión que ambas comparten. A cambio, obtiene una aliada superheroica en la que puede confiar cuando Jessica Drew, conocida como Spider-Woman, no está disponible.
La llegada de Carol a la familia de Pícara encaja con la evolución de la mutante, cuya red afectiva se ha construido principalmente a través de relaciones no biológicas. En su vida han sido fundamentales Mística, Rondador Nocturno, Monet St. Croix, el entorno de Gambito y los propios X-Men.
Mística fue lo más parecido a una madre para Pícara y tuvo una influencia decisiva en su desarrollo. Al mismo tiempo que le demostraba afecto, la empujaba hacia decisiones cada vez más peligrosas y manipulaba su vulnerabilidad. Esa combinación de cariño y control hizo que su relación fuera siempre profundamente complicada.
Rondador Nocturno comenzó siendo un compañero de Pícara en los X-Men, pero su amistad terminó convirtiéndose en un vínculo similar al de dos hermanos. Más adelante, Marvel reveló que Mística es la madre biológica de Rondador Nocturno. Por eso, Pícara y el héroe pueden considerarse hermanos adoptivos en un sentido y medio hermanos a través de Mística en otro, aunque su conexión también se haya formado por los años compartidos y la elección mutua.
Monet y el resto de los lazos de Pícara
Monet St. Croix ocupa otro lugar importante en esta familia elegida. La propia Monet considera a Pícara su hermana espiritual. Ambas combatieron juntas en el X-Corps de Banshee, una rama de la X-Corporation, y posteriormente volvieron a compartir misión en el X-Corp de Krakoa.
Sus personalidades pueden chocar, pero los enfrentamientos no han impedido que desarrollen un afecto duradero. La relación entre las dos refuerza la idea de que Pícara ha construido sus lazos más importantes a partir de la lealtad, la experiencia compartida y el apoyo mutuo, no solo de la sangre.
Su relación con Remy LeBeau también la conecta con el círculo más amplio de Gambito. Además, sus años junto a los X-Men han dado lugar a vínculos de mentora y aprendiz que continúan más allá de las distintas formaciones del equipo.
La reconciliación con Capitana Marvel representa así una nueva etapa en el recorrido de Pícara. La antigua fugitiva solitaria, vulnerable a la manipulación y marcada por su pasado, se ha convertido en una de las líderes más seguras de sí mismas de los X-Men. Ahora, la mujer cuyos poderes siguen vinculados a Carol por aquella absorción inicial puede reconocerla también como parte de su familia elegida.



